LOS DORMIDOS DE LERDO NO SE DURMIERON

Los lerdenses no se oponían al paso del tren, sino que fue consecuencia de varias acciones, entre decisiones de ingenieros y gobernantes, pugnas políticas, impuestos altos y desbandadas de comerciantes.

Panorámica de Ciudad Lerdo, en ese entonces, Villa Lerdo de Tejada. Año 1865.
Cortesía: Apuntes Históricos de Ciudad Lerdo, Durango; Jaime Soto Castro

Por: José Ramón Vázquez Uribe

04 de diciembre de 2019

Los “Dormidos” de Lerdo, es una frase que se mantiene en la cultura popular de la región Lagunera. Desde finales del Porfiriato no se explica tan fácilmente porque una comunidad progresista, como Lerdo, que anteriormente era una villa, luego ciudad, detuvo ese avance, cuando el ferrocarril empezó a asomarse en la región lagunera.

Los lerdenses no son dormidos, fueron varios hechos, acciones y decisiones tomadas por los gobernantes, comerciantes y empresarios de entonces, lo que desemboca en el origen de la frase. Primero, hay que descartar que esa frase surge de la leyenda popular, acerca de que los habitantes de la entonces Villa Lerdo de Tejada no aceptaron la llegada de las vías del tren por evitar que el ruido de la locomotora los despierte, ya que el “oasis lagunero” no debía ser perturbado en lo más mínimo.

El primero que se opuso a tal origen fue el profesor Amado Illarramendi Fierro, quien cuenta, en una crónica publicada en el diario La Época, el 6 de junio de 1956, que, en 1892, cuando Juan Manuel Flores era el gobernador del Estado de Durango, quien estaba de visita en Lerdo, acompañado por personas foráneas «acarreadas», que lo recibieron al bajar del tranvía, en ese entonces arrastrado por mulas. Un cambio de último momento hace que el señor gobernador sea recibido en casa de Don Vicente Carreón, jefe de la policía, para serle ofrecido un banquete de bienvenida. Uno de los invitados fue el doctor Agustín Vergara, descrito por el profesor Illarramendi, como un hombre culto, de basta inteligencia y de fácil palabra para expresar sus ideas.

En dicho banquete, el doctor Vergara desistió de dar un discurso adulatorio al gobernador y, en cambio, decidió increparlo con la verdad, de que sus acciones causaban daño al desarrollo de Lerdo, al desviar la ruta del ferrocarril Central Mexicano, porque se perjudicarían sus rutas de comercio basadas en 200 carretas arrastradas por bueyes. El cronista Illarramendi declara, que, si se hubiera permitido pasar la vía férrea por Lerdo, Torreón y Gómez no existirían, y de ahí, el origen de la frase, mote o apodo de «Los Dormidos de Lerdo».

En la visión del profesor Illarramendi se muestra una visión revanchista, en la que él nos cuenta que los habitantes de Lerdo y la familia Nepomuceno Flores, desde la fundación de la villa, estaban en pugna, ya que existía un “pecado original”, tener por origen, tierras de un conservador y fundarse por medio de un decreto de un ilustre liberal, el señor presidente don Benito Juárez, en ese entonces, de paso por La Laguna, quien pernoctó, según registran el profesor Illarramendi y otros cronistas, entre los días 27 al 29 de agosto de 1864.

Sin embargo, el actual cronista de Lerdo, don José Jesús Vargas Garza, autor, además, del libro “El Primer Pueblo que Conquistó el Desierto”, ofrece otra versión, mucho más compleja.

Profesor Amado Illarramendi Fierro, uno de los primeros historiadores en indagar en los sucesos en torno al mote de «Los Dormidos de Lerdo».
Primer Cronista no oficial de Ciudad Lerdo
Cortesía: Apuntes Históricos de Ciudad Lerdo, Durango; Jaime Soto Castro

NO FUE EL SEÑOR GOBERNADOR, FUERON LOS INGENIEROS

Durante el Porfiriato, comenzaron las grandes obras públicas destinadas a conectar las poblaciones importantes de México con los puertos marítimos y con la frontera con Estados Unidos. Es en 1883, cuando los ingenieros que trabajaban en el trazado y tendido de las vías, encabezados por D. B. Robinson, superintendente de la línea en cuestión, basado en las notas de su antecesor, el ingeniero Morley, recién fallecido, decide que las vías sean colocadas en la región lagunera, no en una ruta cercana a Durango capital, como pretendía el gobernador del Estado de Durango en esa época, Francisco Gómez Palacio. Todo esto, basado en las entrevistas realizadas al señor cronista Vargas Garza y en su libro “El Primer Pueblo que Conquistó el Desierto”.

En ambas fuentes, el señor cronista consigna que existían dos opciones de trazado de las vías, una de ellas que pasaría por la parte de La Zarca, llegando al poblado de San Pedro del Gallo, pasando por San Luis del Cordero, Nazas, brincando el río, llegando a Cuencamé. La otra ruta se iba a tirar pasando por lo que hoy se conoce como Cevallos, trayendo la vía hasta la Villa Lerdo de Tejada. Ambas opciones de ruta provenían desde Huajuquilla, Chihuahua.

Sin embargo, el gobernador Gómez Palacio se opuso, utilizando todos los medios a su alcance para persuadir al entonces presidente de la República, Manuel González, que además era compadre de Porfirio Díaz, para que las vías del tren pasaran por la ciudad de Durango y no por la región Lagunera. “Al serle negada la petición, de que pasara por la ciudad de Durango, se enoja y renuncia a la jefatura del gobierno del Estado y se apaga su carrera política”, declara el señor cronista Vargas Garza.

Otro punto es que el ferrocarril no pasó por Ciudad Lerdo, porque, según el señor cronista Vargas Garza, “tenían problemas los ingenieros para hacer el puente sobre el río. Al pasar por la ciudad, en la parte que le correspondía a Lerdo, el río Nazas tenía cuatro o cinco cauces cuando venían las grandes avenidas, se hacían cinco arroyos. Entonces ahí había problemas para hacer el puente, porque tenían que ser cinco puentes. Entonces el ingeniero tuvo que buscar la parte más angosta del río, donde actualmente están las vías del ferrocarril y donde está el puente negro, que fue el que pasó con rumbo a la hacienda del Torreón”.

Eso explica porque el ferrocarril no pasó por la Villa de Lerdo. Sin embargo, el cronista también nos dice que a Lerdo no le afectaba en lo económico, ya que la estación del ferrocarril, conocida como “Estación Lerdo”, pertenecía a su territorio municipal, era parte de Lerdo.

LOS LERDENSES PAGABAN DEMASIADOS IMPUESTOS

Durante mucho tiempo persistieron las versiones mitificada y revanchista acerca del origen del mote o apodo de “Los Dormidos”, sin realmente ahondar a fondo donde comenzaba esa frase y cuál es su relación con que Lerdo no progresó al mismo ritmo que Gómez Palacio o Torreón. El cronista Vargas Garza descarta que haya sido Juan Manuel Flores el causante del desvío de la ruta del tren o influir para el favorecimiento de sus carretas tiradas por bueyes, pero no descarta que haya sido el artífice de la desbandada de empresarios y comerciantes a la naciente Villa del Torreón, ya que mientras el Gobierno de Coahuila otorgaba facilidades de pago y beneficios fiscales en su territorio, el gobernador Flores mantenía los impuestos altos, declarando que “Todo aquel que se vaya para Torreón, será un traidor a Durango. Ustedes quédense ahí, porque Lerdo es un lugar donde tiene grandes y bellas construcciones, tiene agua y buen clima”. Los impuestos condenaron a Lerdo, según piensa don José Jesús Vargas.

ENTRE IMPUESTOS, ACOSOS TERRITORIALES Y DIVISIÓN DE MUNICIPIOS, LERDO AGONIZABA

El profesor Amado Illarramendi Fierro llegó a declarar, que, si las vías férreas hubiesen pasado por Lerdo, Torreón y Gómez Palacio no existirían. El señor José Jesús Vargas declara que, “si Lerdo no hubiera existido, Gómez Palacio y Torreón, de ninguna manera habrían existido. Qué pasa cuando a Lerdo ya no puede ser conseguir polo de desarrollo económico y ferroviario, pues, con esa situación, cuando Torreón empieza a hacer los adelantos que la llevaron a ser una ciudad de las más importantes de la Comarca, definitivamente, fue un costo para Lerdo, porque su capital económico, social y político empezó a declinar por las fugas de empresarios a Gómez Palacio y Torreón”.

Respecto a las invasiones territoriales, el cronista declara que, “en 1881, Lerdo se vio amenazado por agricultores y personas provenientes de Coahuila, vinieron en contra del terrateniente Santiago Lavín, se quejaban de que iba a ensanchar un canal, dejándolos sin agua. Hubo inconformidad por parte de los coahuilenses”.

Para 1905, a Ciudad Lerdo, le fue escindida una parte de su territorio municipal, donde estaba la estación, para crear el municipio de Gómez Palacio. “No fue rancho, villa, pero sí, en 1905, la ascienden a ciudad. Este aspecto a Lerdo le perjudicó, dejando solamente las haciendas, sin funcionamiento de los principales comerciantes, que se fueron a Torreón, además de habitantes que se fueron a poblar esa ciudad”.  Para don José Jesús Vargas, “la Revolución Mexicana le da la “puñalada” final a ciudad Lerdo, pues quedó desierta de población, debido a la violencia. Las casas se quedaban solas, con un velador que cuidaba las propiedades”.

Y ahí está el origen de “Los Dormidos de Lerdo”, según el cronista Vargas Garza, entre decisiones de ingenieros, pleitos políticos, subidas de impuestos y desbandadas de empresarios a otros lugares con facilidades fiscales. Respecto a la frase, don José Jesús Vargas piensa que el mote de “Los Dormidos de Lerdo” no se justifica“porque los habitantes de Lerdo no habrían llegado a formar un pueblo en medio del desierto, defendiéndose de nativos y forajidos. Torreón le quita el polo de desarrollo, la desincorporación de Gómez, la revolución y los impuestos le perjudicaron por casi ochenta años, no por los lerdenses, sino por los gobernantes. Fue un mote discriminatorio, odio a su gente, una burla”.

LERDO, TIERRA DE DESCANSO

Otro punto de vista acerca de la historia que rodea a la frase “Los Dormidos de Lerdo” lo proporciona el señor Héctor del Bosque, miembro de la asociación Empresarios Lerdenses, A. C. (ELAC), quien nos dice que Lerdo, por ser el “oasis lagunero”, desde un principio estaba destinado a ser una tierra de descanso.

Don Héctor dice que las fábricas se colocaron en su mayoría en los alrededores de la estación, (actualmente, Gómez Palacio) y en lo que hoy es Torreón porque las familias adineradas preferían mantener sus fincas de descanso en Lerdo, para trasladarse a las fábricas que supervisaban en Gómez o Torreón, pero manteniendo a Lerdo como lugar de descanso, de “buena vida”; o como dijo él, “para vivir en Lerdo, para comprar en Gómez, para pasear en Torreón”.  Desde esos tiempos, la gente entendía que Lerdo era eso, que su característica es turística o descanso, más que cualquier otra actividad económica”.

Respecto a la frase de “Los Dormidos”, don Héctor declara que “al ser una tierra de descanso, pues conllevaba eso, que se durmieran temprano las familias. Ya lo comentaba con Jorge Vargas, la palabra Lerdo, lo que significa: “lento”, “torpe”, el que alguna manera haya sido un oasis para que fuera un área de descanso, más que un área para producir, el que hayamos tenido el privilegio de tener esas formas de ir a casa temprano, sin tanto desmadre”.

Para don Héctor, “los lerdenses prefieren una vida más calmada, sin tanto bullicio”. Pero tampoco niega que los lerdenses también quieren que se les apoye con la generación de fuentes de empleo cercanas, con un transporte público moderno y eficaz, carreteras y rutas que puedan trasladarlos a esas fuentes y regresar. Además de que se les apoye con el emprendimiento de pequeños negocios para ayudar a sus familias.

Para don Héctor, lo decisivo en cuanto al letargo de Ciudad Lerdo no fue un gobernador que buscaba favorecer a sus carretas tiradas por bueyes, un gobernador “encaprichado” con hacer pasar el tren por la capital, dificultades técnicas o los impuestos, “fue la opinión de los líderes sociales de aquella época que decidieron haber dejado a Lerdo como un área para vivir y no para producir. A Torreón si le dieron otra visión, más productiva, más de traer fábricas. En ese entonces, las personas que decidían tenían sus fincas de descanso en Lerdo. Ellos no iban a querer una fábrica humeante, con bullicio de trabajo en Lerdo. La preferían en Torreón, aunque vivieran en Torreón, pero su tiempo de descanso era en Lerdo”.

“Las personas de influencia y poder en ese entonces no querían echar a perder su oasis de descanso. Los visionarios se fueron a donde los terrenos estaban a menor precio.” – Héctor del Bosque, miembro de Empresarios Lerdenses, A. C. (ELAC)

EL RENACER DE LERDO

De acuerdo con el señor Héctor del Bosque, el renacer de Lerdo se promueve buscando “una industria, pero una moderada, tampoco no queremos un Monterrey, aquí que sea tanta industria, sino que, si tenemos una industria, que sea pequeña, que sea moderada”. El objetivo, según don Héctor, es evitar dañar el ecosistema, por lo que se busca moderar y regular las actividades económicas, como el área agroindustrial, la crianza de vacas lecheras y las nuevas industrias. “Moderando todo eso, Lerdo se va a mantener en buen ranking para vivir, para que las familias crezcan aquí”, nos dice don Héctor.

Para don Héctor, aún existe la posibilidad de sacar a Ciudad Lerdo de su letargo para repotenciarla y convertirla nuevamente en un polo de desarrollo. “Las condiciones están, pero en el ámbito de hospedaje, turismo y recreación, son los tres ejes que van a regirnos aquí en el municipio. Obviamente deben llevar una buena coordinación, planeación y difusión”. Con esos puntos clave, Lerdo puede resurgir.

DECISIONES TÉCNICAS Y AUMENTO DE IMPUESTOS: CONFIRMADOS

Un punto de vista más, el del Licenciado Jorge Vargas Fausto, Coordinador de la Biblioteca José Santos Valdés, de la Casa de la Cultura de Gómez Palacio, e hijo del cronista José Jesús Vargas Garza, confirma punto por punto la versión de la historia que rodea a la frase de “Los Dormidos de Lerdo”, registrada por el cronista en su obra “El Primer Pueblo que Conquistó el Desierto”.

En cuanto a lo sucedido en relación con el trazo de las vías, el Licenciado Vargas confirma la historia, que el trazo, originalmente planeado para que las vías del ferrocarril pasaran por las capitales de los estados, con subvenciones de los gobiernos estatal y federal. Los estudios realizados por los ingenieros descartan que el paso del tren por la capital sea un buen negocio.

“Al ingeniero Morley, se le pide definir las rutas, resultando dos opciones: entre Huajuquilla, Jiménez, en el Estado de Chihuahua, hasta Zacatecas; la ruta occidental y la oriental, esta última, en las cercanías de la Villa Lerdo de Tejada, reconocida como punto estratégico para la colocación de las vías, en lugar de Durango capital, ya que las subidas por las montañas conllevaban dificultades técnicas y económicas, mientras que La Laguna ofrecía facilidades geográficas y económicas para el paso del tren”.

También el Licenciado Vargas confirma la importancia económica del ferrocarril, el potencial de desarrollo, alentado, además, por la actividad agrícola, ganadero, minero, para ayudar a su crecimiento industrial, y el establecimiento de agroindustrias, que atraen a personas de otras regiones que establecen sus viviendas en la Villa de Lerdo.

El ferrocarril, que por cuestiones técnicas pasa a 5 kilómetros de la villa, donde se instala la estación, cercana a la Hacienda de Santa Rosa, propiedad de Santiago Lavín Cuadra, que vendió los terrenos para tener el derecho de vía del ferrocarril. Para trasladarse de la Villa de Lerdo a la Estación fue necesario el instalar un tranvía de mulitas, como un primer sistema de transporte público.

Para el licenciado Vargas, la frase de “Los Dormidos” fue para denigrar el poco desarrollo de la ciudad a principios del siglo XX, hasta la fecha. “No fue por no querer pasar el tren, sino porque, en 1892, el Congreso del Estado de Durango, a través de la iniciativa presentada por el gobernador Juan Manuel Flores, en una reforma a la Ley Hacendaria del Estado, en donde decía que iba aumentar los impuestos a todas las industrias, negocios y servicios en todo el Estado, afectando a la industria regional de Lerdo y Mapimí, aplicando y afectando a los empresarios de la época, algunos protestan en contra de la iniciativa, ya que afectaba sus intereses.

Ese es el punto importante, ya que, en Torreón, se eximieron los impuestos por plazos de 10, 20, 30 años, con lo que muchas empresas y comercios se trasladaron allá, como, por ejemplo, Peñoles, que originalmente estaba en Mapimí, se cambia a Torreón. El distrito minero de Mapimí se cambia a Torreón.

El dicho o mote nace con una referencia del profesor Illarramendi, cronista no oficial, que publica en la revista Época, con hechos inéditos, como que se cayeron las campanas de la iglesia a la llegada del gobernador Juan Manuel Flores. En una fiesta, estaba el Doctor Vergara, del que se esperaba un discurso alabador al Gobernador, pero lo increpa, tal vez después de haber leído los periódicos de la época, donde había declaraciones de molestia por los impuestos y la desventaja económica en comparación a Torreón, dando un discurso fuerte, donde de manera concreta le dice “el día de mañana, por tu culpa, nos van a decir, los dormidos de Lerdo”. Pero el tren ya estaba establecido, el doctor Vergara no se refería a ese tema, la frase o mote no era de manera despectiva, sino que era un reclamo al gobernador, porque “nos quedamos dormidos”, ya que los impuestos estancaron automáticamente a Lerdo”, declara el licenciado Vargas.

Para el licenciado, “si el tren hubiera pasado por Durango, Torreón y Gómez no existirían, Durango sería una de las capitales más importantes del norte del país. La iniciativa de la ley hacendaria fue como un “encantamiento para dormir a Lerdo”. A pesar del aumento de los impuestos, Lerdo todavía mantenía un dinamismo económico, que duró hasta 1905”.

DE VILLA A CIUDAD, PERO CON EL NOMBRE INCOMPLETO

La Villa de Lerdo fue elevada a Ciudad, por el gobernador Juan Manuel Flores, en medio de un aura de leyenda y romanticismo, que tanto el cronista José Jesús Vargas, como el Licenciado Jorge Vargas, desarrollan de la siguiente manera:

“Para compensar su perjuicio, por el asunto de los impuestos, el Gobernador le otorga la categoría de Ciudad, pero no por su propia voluntad, sino que dice la leyenda, que una señorita, llamada Carmen Carreón, el día de su cumpleaños, invita al jefe político, coronel Ramón Castro, quien le pregunta que le gustaría de regalo, recibiendo como respuesta que gestione que la Villa de Lerdo de Tejada se eleve a categoría de Ciudad. Fue como el coronel entendió la razón de lo que le estaba diciendo la señorita Carreón y el sentir de los ciudadanos de Lerdo, reuniendo al síndico, regidores y funcionarios para pedir la solicitud al gobierno de Juan Manuel Flores para que elevara a Lerdo, por medio de un decreto a Ciudad, la cual fue negociada, firmada y decretada, el 16 de noviembre de 1894, en el decreto número 13 que dice, en su único artículo: “Se decreta como Ciudad Lerdo”.

Para el Licenciado Vargas, fue una manera de decir que “ni la burla perdona”, que la leyenda anteriormente mencionada, posiblemente si fue cierta, porque sí existieron los personajes. “Elévanos a ciudad, si ya nos estas fregando con los impuestos, danos el derecho meritorio que nuestra Villa se eleve a Ciudad, fue una solicitud que le hizo el Jefe político al señor Gobernador”, nos dice el Lic. Vargas.

El gobernador acepta inmediatamente, pero con una condición: eliminar el apellido completo, quitando la palabra “de Tejada”, dejando el nombre como “Ciudad Lerdo”, con el objetivo posible de olvidar el origen del nombre, como homenaje al ilustre liberal Miguel Lerdo de Tejada. Dejando solamente Lerdo”, y recurriendo al diccionario de la RAE, que significa, “lento” “tardo de aprender”, como una burla, declara al respecto el Lic. Vargas.

CIUDAD LERDO, POSIBLEMENTE OTRO TORREÓN, PERO MÁS FUERTE

“Pienso que Gómez Palacio no hubiera sido ciudad, solamente se reconocería a la Hacienda de Santa Rosa como sitito histórico donde tuvieron hechos importantes en relación con la invasión de los franceses, llegó Benito Juárez, hubo reuniones importantes, donde decidió ir a Paso del Norte (actualmente, Ciudad Juárez). Gómez Palacio no hubiera existido, pero creo que Torreón, si. Era parte de otro estado, dependía de Matamoros, era de su municipalidad la hacienda de Torreón.

En pocas palabras, Lerdo seria como Torreón ahora y Torreón como Lerdo ahora. Posiblemente Lerdo sería más fuerte, con un dinamismo económico más importante que el que tienen Torreón y Gómez juntos. Si Lerdo tenía la zona industrial en el siglo XIX y si no nos hubieran dividido el municipio, posiblemente Lerdo sería más importante que Lerdo y Gómez juntos”, declara el licenciado Vargas al respecto.

LERDO DEBE RENACER, COMENZANDO POR EL NOMBRE

El Licenciado Vargas piensa que para que Lerdo renazca, “debe haber un cambio de paradigma, comenzando por dar a conocer la importancia histórica que tuvo Miguel Lerdo de Tejada, recuperando el nombre completo de Ciudad Lerdo que tenía originalmente. En 1905, es escindido parte del municipio de Lerdo, para crear el municipio de Gómez Palacio, que fue automáticamente ascendida a ciudad. Desde ese momento Lerdo se queda atrás, es la sentencia final para mantenerlo dormido, como un lugar de no progreso.

En eso me da a mí una razón, de que el Gobierno del Estado, la clase política, las familias de alto abolengo de la época tratan de detener de cualquier manera el desarrollo de un pueblo que les quito el derecho y el mérito de que pasara el ferrocarril por Durango. Y esas clases políticas, todavía, en pleno siglo XXI, viven, consanguíneamente les están pasando por generaciones la consigna de evitar que Lerdo y Gómez crezcan, para que Durango crezca en detrimento del crecimiento de estas ciudades.  

No estamos en contra de que nos devuelvan lo nuestro, sino que nos den lo que corresponde, en planeación, en desarrollo urbano, económico, social, se aprovechen los grandes potenciales que tiene la ciudad.

Que Lerdo inicie un progreso bien planteado, bien desarrollado y que aproveche el potencial que es el agua. Hemos insistido al actual ayuntamiento, para actualizar el programa de ordenamiento ecológico y territorial del municipio, afianzar algunas unidades de gestión ambiental para el uso del suelo, clasificar por áreas industriales, en donde si y en donde no, establecer unidades residenciales, de comerciales y servicios, realizar una planeación de desarrollo 2040”.

“Si topamos con el nombre, si conlleva el costo político de la administración, en cuanto a las credenciales, el Seguro Social, todo lo que lleva el cambio de nombre de Lerdo a Lerdo de Tejada”. – Lic. Jorge Vargas Fausto, coordinador de la Biblioteca José Santos Valdés
Fotografía, cortesía de Noticias del Sol de La Laguna

EL MIEDO A LERDO COMO CAPITAL DEL ESTADO DE DURANGO

Por último, el Licenciado Jorge Vargas, también declaró que otra posible causa del aletargamiento de Lerdo es el miedo, de parte de la clase política duranguense de la época, de que Lerdo avanzara tanto en su desarrollo económico, que incluso pudiera desplazar a la ciudad de Durango y que esta perdiera su estatus de capital del Estado en favor de Lerdo.

Sean las posibles causas las anteriores, lo que es importante es analizar los procesos coyunturales que definen el futuro de las sociedades y sus centros de población para entender la historia como algo más complejo que un desfile de personajes históricos y sucesos, y saber cómo estos definieron nuestro presente y cómo podemos aprender de ellos para definir nuestro futuro.

FUENTES

Barrientos Torres, Cristal; «Lerdo, municipio ‘Dormido’, El Siglo de Torreón, 14 de Febrero de 2005 https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/133909.lerdo-municipio-dormido.html

Cerra Chavarría, María Teresa; «Y Lerdo se queda atrás…», El Siglo de Torreón, 16 de Noviembre de 2002 https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/9516.y-lerdo-se-queda-atras.html

Illarramendi Fierro, Amado; «Los Dormidos de Lerdo», en Apuntes Históricos de Ciudad Lerdo Durango 1594-1910, Jaime Soto Castro, 1994, Herfa Impresores, Gómez Palacio, pp. 105-107

«Lerdo, Ciudad de Historia», El Siglo de Durango, 16 de Noviembre de 2015 https://www.elsiglodedurango.com.mx/noticia/626981.lerdo-ciudad-de-historia.html

«Lerdo, ciudad con mucha historia», El Siglo de Torreón, 13 de Marzo de 2007 https://www.elsiglodetorreon.com.mx/noticia/17568.lerdo-ciudad-con-mucha-historia.html

«Los Dormidos de Lerdo», revista Soy Laguna, Noviembre de 2017, página 12

Ruelas, Abner; «El día que se les durmió a los de Lerdo», Milenio.com, 19 de Julio de 2019 https://www.milenio.com/politica/comunidad/por-que-y-cuando-se-les-durmio-en-lerdo

Soto Castro, Jaime; «Apuntes históricos de Ciudad Lerdo Durango 1594-1910», 1994, Gómez Palacio, Durango, Herfa Impresores, S.A. de C.V.

Vargas Garza, José Jesús; «El Primer Pueblo que Conquistó el Desierto», 2001, Torreón, Coahuila, Impresora Dorado

Villa Guerrero, Guadalupe; Durán, Francisco (coordinadores); al., et.; «Durango Tierra de retos Tomo III Ciudad Lerdo/Gómez Palacio», 2009, Torreón, Coahuila, Agencia Promotora de Publicaciones, S.A. de C.V.

Publicado por jrvzquez

Estudiante de la Licenciatura de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Coahuila, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, Unidad Torreón. Intereses: La lectura, escribir historias de ficción, editar vídeos, no solamente como forma de trabajo, sino de diversión. Dibujar lugares, tanto reales como imaginarios; mirar selectivamente películas y series de televisión. Crear contenidos audiovisuales como cortometrajes y contenidos como radiodramas. Conversar sobre diversos temas como el cine, la historia universal y la historia de México, desde inicios del siglo XX al presente; la ciencia ficción, entre otros.

2 comentarios sobre “LOS DORMIDOS DE LERDO NO SE DURMIERON

    1. Gracias por su atención. Disculpe la demora del comentario, a ver en que momento volvemos a coincidir con nuestros proyectos. Felicitaciones por todos sus avances y espero volver a verlo y a su padre, el señor cronista, que tengan buena salud en estos tiempos y a seguir adelante. Felices Fiestas.

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